Érase una vez
Un hombre blanco y un hombre negro. Cada uno tenia la idea de engañarse el uno al otro...
Érase una vez
Un hombre blanco y un hombre negro. Cada uno tenia la idea de engañarse el uno al otro.
El hombre blanco decidió ir a África para encontrarse con el hombre negro, quien debería ser la víctima de su engaño. Él hombre blanco llevaba en su saco cosas fútiles sin importancia, sin ningún valor, traídos de Europa. Éste quería cambiarlo con el hombre negro, el cual, se pensaba que su saco estaba lleno de reliquias de valor incalculable, pero el saco del hombre negro estaba lleno de piedras.
Cuándo los dos se encontraron, se saludaron amistosamente, dándose la paz y abrazándose. El blanco le pregunta:
¿Qué llevas en tu saco?
El hombre negro le respondió:
Aquí tengo un saco lleno de diamantes y oro, ¿y tu que llevas?
El blanco le responde:
Tengo un saco lleno de medicamentos, dinero y de comida.
Entonces, uno y otro pensaron que ya tenían lo que andaban buscando y se intercambiaron yéndose rápidamente, frotándose las manos, pensando cada uno: ¡Que inteligente soy, lo he timado!
El blanco pensaba huir rápidamente a América, antes de que el negro descubriese su engaño. El negro lo mismo pensó, huir a América para no encontrarse con el blanco. Pero el juego del destino los enfrento cara a cara nuevamente.
Sorprendentemente, los dos se echan a reír y se abrazan el uno al otro después de tantos abetares, hablan y deciden asociarse para trabajar pero siempre pensando en engañarse el uno al otro.
Salen de viaje por EE.UU., en el camino se encuentran con un grupo de ladrones los cuales estaban dormidos y tenían el producto de su robo escondido cerca de donde dormían, los dos aprovecharon la situación para robarles el cargamento escondiéndolo dentro de un pozo seco y se escondieron. Cuando los ladrones despertaron buscaron por todas las partes sin hallar la mercancía optando por huir del lugar.
Al percibir éstos que los ladrones habían huido, salieron de su escondite para recoger del pozo los sacos que habían tirado, más necesitaban de una cuerda para entrar amarrar la mercancía y subirla. El blanco decidió que el negro entrara en el pozo, éste acepto y se metió dentro para amarrar la mercancía que estaba dentro de los sacos mientras el otro tiraba. En mente, el uno y el otro tenían otra vez planes para traicionarse. Cuando ya solamente faltaban dos viajes el negro sé metió en uno de los sacos y se amarró. Cuando el blanco saco todos los sacos empezó a llenar el pozo de piedras grandes para no dejar salir al negro por si lo mataba y se quedaba con todo, lo mismo que el negro pensó, en eso estaba cuando el negro salió del saco, mientras el otro terminaba de rellenar el pozo distraído en la tarea no escucho que el negro se llevaba todo. Al terminar con el trabajo se volvió a recoger los sacos y se encontró que habían desaparecido, se dijo:
¡Caramba! ¡Hay otro ladrón como yo por aquí! Sin sospechar que había sido el negro, puesto que lo había enterrado en piedras, pensando que el ladrón había necesitado un caballo para llevarse los sacos, se dijo, voy a relinchar como un caballo, cosa que hizo al instante.
El negro escucho relinchar y salió de su escondite. Cuando se encontraron nuevamente frente a frente la única cosa que se les ocurrió fue reírse, pues mirándose pensaron que los dos eran lo mismo y decidieron acabar con la costumbre de engañarse y pensar lo peor el uno del otro.
Decidieron vivir junto por toda la vida en tierra prometida que se llama América, donde hay más desconfianza entre las razas o credo.
Esta es la historia del hombre blanco y el hombre negro que finalmente y solamente son PERSONAS.
Este cuento nos enseña que todo las personas indiferentemente de color raza o credo tienen los mimos valores o defectos no debemos prejuzgar a nadie simplemente por ser diferente a lo que uno es, no debemos pensar que somos dueños de la verdad y la razón por haber nacido en un lugar u otro del mundo...


